Cada vez más personas escriben en Google algo muy concreto: “¿Dónde comprar ropa de cama de alta calidad cerca de mí?”. A primera vista parece una búsqueda de tienda física, de esas donde puedes tocar el tejido y preguntar sin prisa. Pero, en realidad, muchas veces lo que se busca no es tanto una dirección en el mapa como una sensación: confianza.
Confianza en que el algodón sea algodón, en que la confección no sea un “vale para salir del paso”, y en que si surge una duda haya alguien al otro lado. Esa experiencia —la de la tienda de barrio de toda...
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